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Republicanos firmes en su oposición a “Obamacare”

21 Noviembre 2012 - 01:27 pm
Foto: Getty Images
La reforma de salud afronta una cruzada de líderes republicanos que se niegan a aplicarla en sus estados.

 

La reforma de salud del Gobierno de Obama sobrevivió la prueba de fuego del Tribunal Supremo, pero ahora afronta una cruzada de líderes republicanos que se niegan a aplicarla en sus estados, y a una población que apenas conoce sus beneficios.

La derrota de los republicanos en la contienda presidencial el pasado 6 de noviembre insufló vida a la reforma de salud de 2010, ya que la oposición prometió revocarla si ganaba la Casa Blanca. El Tribunal Supremo ya la había avalado a finales de junio pasado, en un histórico fallo por 5 contra 4.

Sin embargo, los detractores de la reforma sanitaria, en su mayoría republicanos, buscan debilitarla o bloquear su aplicación a través de complejas medidas estatales.

La reforma de salud, el principal trofeo legislativo del presidente Barack Obama durante su primer mandato, exige que la mayoría de los estadounidenses adquiera un plan de salud para 2014, so pena de multas.

También prohíbe que las aseguradoras discriminen a personas con dolencias previas, y amplía el programa de Medicaid para pobres y discapacitados, entre otros elementos.

Los gobernadores de Luisiana, Pensilvania y Carolina del Sur, todos republicanos, han dejado en claro que, aún si reciben ayuda del Gobierno federal, rechazarán el componente de la reforma de salud que busca ampliar el programa de Medicaid.

La expansión del Medicaid garantizaría cobertura médica a unos 17 millones de personas. Si los gobiernos estatales se oponen a esa medida, millones de pobres correrían el riesgo de quedarse sin cobertura médica y sin acceso a cuidados preventivos.

Una decena de gobernadores republicanos, entre ellos los de Ohio, Texas y Oklahoma, se niegan a poner en marcha los llamados "intercambios de seguros" estatales por internet, que conforman el principal instrumento de la reforma sanitaria para garantizar la cobertura médica a partir de 2014.

Pero, fieles a su ideario conservador de reducir la injerencia del Gobierno, los republicanos también han criticado la idea de que el Gobierno federal elabore y administre su propio "intercambio".

Algunos estados aún deben decidir que hacer con los “intercambios estatales"

Estados como Tennessee, Pensilvania, Idaho, Arizona, Wisconsin y Nueva Jersey aún no han decidido qué hacer con los "intercambios estatales" -tienen plazo hasta el 14 de diciembre próximo-, mientras que el resto ha indicado que piensan formar alianzas con el Gobierno federal o permitir que éste lo ponga en marcha en sus estados, según la Fundación Kaiser.

En general, los conservadores se mantienen firmes en su oposición a la reforma de salud, que despectivamente han bautizado como "Obamacare", y su cruzada, apoyada principalmente en tácticas legales, supone un gran obstáculo para la Administración Obama.

Por otra parte, la mayoría de estadounidenses de bajos ingresos, aquellos que más se beneficiarían de los subsidios para comprar seguros, tiene poco o nulo conocimiento sobre el contenido y alcance de la reforma sanitaria.

Una encuesta de la empresa Lake Research Partners, que tiene afinidad con los demócratas, ha señalado que el 78 % de los estadounidenses sin seguro médico desconoce las opciones disponibles para la adquisición de un plan de seguro.

Y un 83 % de los que podrían beneficiarse de una ampliación del Medicaid - que abarcaría a doce millones de personas - desconoce que puede solicitar ayuda a través de ese programa.

Enroll America, un proyecto de Families USA, prevé lanzar una campaña publicitaria para mediados de 2013 para informar al público sobre sus opciones y ayudar a la gente a inscribirse en los planes de salud en sus estados.

Para Randy Shaw, editor de la página web "Beyond Chron.org" y experto en activismo comunitario, la defensa de la reforma sanitaria pasa por la continua militancia de los sindicatos y agrupaciones de corte "progresista" como MoveOn y Daily Kos, que además contribuyeron a la reelección de Obama.

"Es una rareza que los activistas tengan una nueva oportunidad de enmendar errores, pero el segundo mandato del presidente Obama le da a su base la oportunidad de compensar la actitud demasiado pasiva que mostraron en 2009", y continuar impulsando una agenda progresista, afirmó Shaw en una columna publicada hoy por el Instituto Nacional para Políticas sobre Latinos (NiLP, en inglés).

 

Colaboración EFE

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