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Despertaron al gigante dormido

30 Enero 2013 - 01:52 pm
Foto: Despertaron al gigante dormido
La nueva era anti-inmigrante

Uno nunca sabe para quién trabaja.

Esta frase podría ser una radiografía sobre los esfuerzos políticos anti-inmigrantes, que desde 1990 comenzaron a cambiar la cara del partido Republicano en Estados Unidos.

El padrino del  entonces nuevo debate anti-inmigrante fue Pete Wilson, quien como gobernador de California en busca de su relección, en 1994 se alió a un esfuerzo para destruir los derechos de los indocumentados; dando un fuerte apoyo a la campaña de la llamada Proposición  187 que, entre otras cosas, quitaría la educación y la atención médica a indocumentados y a sus hijos, sin importar si habían nacido en territorio americano.

La Proposición 187 fue el parteaguas de la nueva era anti-inmigrante del país.

Ese mismo año, nace también la “Operación Guardián” o “Gatekeeper”, consistente en el reforzamiento del muro fronterizo, la contratación masiva de agentes fronterizos y la aplicación de tecnología de guerra para tratar de evitar el tráfico humano y de drogas.

 Pero 1994 fue también el año en el que  la comunidad indocumentada comienza a abrirse camino en diversas ciudades y puntos del país, registrándose ese año una verdadera diáspora latina.

En el transcurso de la década de los noventas, hubo otros intentos de menor importancia por poner en marcha otras leyes anti-inmigrantes de corte duro, pero nunca progresaron.

Arranca un nuevo siglo

Ya entrado el siglo 21, los grupos anti-inmigrantes comenzaron a aparecer en diversas regiones de la Unión Americana; pero los hispanos seguían fortaleciendo su unidad.

 Así, en el 2002, se crea, en 30 ciudades del país, el movimiento “Un Millón de Voces en Favor de la Legalización”; apoyado por sindicatos, iglesias, agrupaciones y familias pro-inmigrantes.

Comienzan a organizarse marchas, protestas y recolección de firmas en diversas ciudades y comienzan nuevas y poderosas campañas a favor de que hispanos con posibilidad de aspirar a la ciudadanía, lo hagan para tener derecho al voto y adquirir mayor influencia social; esfuerzo que año tras año se fue multiplicando con grandes resultados.

 Para 2005, la Cámara de Representantes aprueba la llamada iniciativa de ley Sensenbrenner, auspiciada por el partido Republicano, la cual tenía como punto central criminalizar a los indocumentados y a quienes les prestaran algún tipo de ayuda o protección. Esta iniciativa nunca fue aprobada por el Senado.

En 2006, comienza a tener una presencia importante el grupo anti-inmigrante denominado “Minuteman”, quienes abiertamente se decían partidarios de los republicanos.

Encabezados por su fundador y líder, Chris Simcox, se ofrecían de voluntarios para vigilar armados la frontera sur del país y convertirse en caza-indocumentados y, al hacerlo en rancherías y propiedad privada, la ley casi nunca podía alcanzarlos.

 Pero ese mismo año y como una respuesta contundente a los republicanos y al país en general, motivados por todas las vejaciones de que eran objeto, las comunidades latinas, se unieron en lo que fue la marcha histórica más grande e importante de su historia: el 25 de marzo de 2006 en todo el país se sumaron más de 7 millones de inmigrantes y amigos de los migrantes, manifestándose en las calles.

 Tan sólo en Los Angeles, California, marcharon un millón y medio de personas.

Para ese momento, estaba en el Congreso una nueva propuesta de ley, la presentada por los senadores Ted Kennedy y John McCain, que suavizaba la iniciativa de ley Sensenbrenner y trataba de darle un trato humanitario a los migrantes indocumentados. Después, en 2007, llegaría el proyecto de ley Martínez – Hagel, en otro intento fallido de reforma migratoria.

Uno nunca sabe para quién trabaja

A partir de ese año, comienza la campaña presidencial de Barack Obama, quien gana su primer mandato también apoyado en las comunidades latinas y quien, a pesar de las promesas de campaña, no hace ningún intento de reforma migratoria en su primer periodo.

 Dado que el frente político anti-inmigrante estaba completamente abierto, para el 2010, Arizona se convierte en el estado de la Unión Americana más duro. La gobernadora republicana, Jan Brewer, promulga la ley SB1070, la cual obliga a portar documentos de identidad a las personas, autoriza a la policía a detener a sospechosos de ser indocumentados para entregarlos a las autoridades federales y prohíbe a quienes rentan casas o departamentos hacer tratos con indocumentados, entre otras cosas.

 A partir de esa ley, varios estados y ciudades aprueban medidas legales similares, creándose una de las persecuciones a indocumentados jamás vista en la historia reciente.

Para esto, Barack Obama había llevado a cabo durante su primera administración, el mayor número de deportaciones jamás registrado en el pasado. Y, por si fuera poco, nace el llamado “Tea Party”, compuesto por el ala más conservadora del partido Republicano, con una capacidad de influencia extraordinaria y profundas muestras de racismo.

Así las cosas, llega el tiempo para la campaña política de Barack Obama, quien busca su relección, frente a un candidato republicano, Mitt Romney, quien lo menos que había propuesto sobre inmigración, era que los indocumentados se autodeportaran.

Las comunidades hispanas trabajaron nuevamente muy fuerte a favor de la campaña de Obama y a la postre, la historia se escribió. Barack Obama ganó su relección en noviembre de 2012, y  los votos latinos jugaron un papel determinante.

Observadores han dicho que el Presidente debe dar las gracias también a los republicanos, porque, gracias a su terrible pronunciamiento anti-inmigrante, él obtuvo el mayor número de votos a su favor.

Uno nunca sabe para quién trabaja. Muchos líderes hispanos han dicho que gracias a gente como Pete Wilson, Jim Sensenbrenner y Mitt Romney las comunidades latinas han logrado fortalecer su conciencia  estadounidense y han podido llegar más lejos de lo imaginado.

 

Redacción: Max Aub - Noticias MundoFOX

 

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